Los estudiantes (como todas las personas) tienen esta característica paradójica: son exactamente iguales; aunque, en realidad, no lo son.

Funcionan de la misma forma desde el punto de vista físico, fastidiosamente se visten todos de la misma forma (incluso aunque no exista un uniforme escolar obligatorio), todos deben aprender casi lo mismo en la escuela y todos usan el cerebro para hacerlo. Pero, cuando los observas de cerca, te das cuenta de cuán diferentes son. De hecho, no hay dos estudiantes iguales.

Los estudiantes que vienen a la escuela tienen diferentes culturas; es posible que hablen idiomas diferentes, tengan distintas
formaciones académicas y hayan sido moldeados por diferentes experiencias de aprendizaje. Tienen necesidades diferentes, distintas preferencias de aprendizaje y diferentes expectativas acerca de cómo debería ser la enseñanza y la vida escolar. Todos estos aspectos, y muchos más, conforman la individualidad de cada uno.

Aunque, definitivamente, es más sencillo tratar a los estudiantes de la misma manera dentro del salón de clases (a fin de cuentas, hay un profesor para aproximadamente 30 estudiantes), los mejores profesores son aquellos que entienden que los estudiantes no son iguales y, por lo tanto, diferencian la enseñanza para satisfacer mejor sus necesidades de aprendizaje.

El concepto de enseñanza diferenciada no es nuevo. Los buenos profesores la han estado aplicando desde que la enseñanza es una profesión. El problema es que no encaja muy bien en el sistema educativo estandarizado, igual para todos, al que estamos acostumbrados. La enseñanza diferenciada es lo contrario a la educación de metodología igual para todos.

 

La diferenciación implica personalizar la enseñanza para que satisfaga las necesidades individuales. Tanto si los profesores emplean la diferenciación de contenido, de proceso, de productos o del entorno de aprendizaje, lo que hace que este sea un enfoque exitoso para la enseñanza es el uso de la evaluación continua y del agrupamiento flexible. Carol Ann Tomlinson

La investigación de Carol Ann Tomlinson acerca de la efectividad de la diferenciación demuestra que este método beneficia a una amplia variedad de estudiantes: tanto a los que se considera que tienen dificultades, como a aquellos con grandes capacidades.

Cuatro aspectos del salón de clases para diferenciar

La definición de más arriba de la enseñanza diferenciada ofrece las indicaciones clave acerca de cómo llevarla a cabo. En el salón de clases existen cuatro aspectos principales que se pueden diferenciar para que los estudiantes reciban una experiencia de aprendizaje más personalizada. Vamos a explorarlas brevemente:

  1. Contenido

    O lo que hay que aprender. Los profesores deben trabajar dentro de los estándares del nivel de grado para proporcionarles a los estudiantes diferentes niveles de complejidad para los temas o las lecciones, que se correspondan con sus diferentes niveles de facilidad para aprender. Por ejemplo, si eres profesor de Matemática y tienes que enseñar las fracciones, compila una serie de problemas con fracciones para que los estudiantes resuelvan, desde lo más básico a lo más avanzado. Tu objetivo es que los estudiantes lleguen al nivel avanzado, pero los estándares del nivel de grado deberían alcanzarse más o menos a la mitad. De esa forma, los estudiantes con dificultades tendrán tiempo de alcanzar los problemas de dificultad media (y, por lo tanto, alcanzarán el estándar), mientras que los estudiantes más brillantes no se aburrirán durante la clase mientras continúan resolviendo problemas más avanzados.

  2. Proceso

    O cómo los estudiantes adquieren la información. Los profesores deben modificar las estrategias que utilizan para proporcionar la información que los estudiantes tienen que aprender. Si tenemos en cuenta que toda la información que los estudiantes puedan necesitar está solo a un clic de distancia, impartir clases ya no es suficiente. En su lugar, escoge un repertorio de estrategias de enseñanza. Además de la instrucción directa, recurre al aprendizaje basado en preguntas, al aprendizaje cooperativo, al salón de clases invertido o a los modelos de procesamiento de información. La idea es darles opciones a los estudiantes a la hora de acceder a la información y de aprender, y respetar sus elecciones.

  3. Productos

    O cómo los estudiantes demuestran el aprendizaje. En un entorno de enseñanza diferenciada, la elección y la agencia de los estudiantes son un hecho. Según sus preferencias e intereses de aprendizaje, deberían poder elegir cómo demostrar sus avances en el aprendizaje. Algunos se desarrollarán mejor si crean una presentación sobre el tema, otros harán una presentación artística, otros crearán un modelo y otros preferirán trabajar solos y escribir un ensayo. Siempre y cuando cumplan con el criterio de aprobación preestablecido, la forma que elijan para demostrar su aprendizaje no debería ser un problema.

  4. Entorno de aprendizaje

    O dónde y con quiénes aprenden los estudiantes. El entorno del salón de clases tradicional está comenzando a perder terreno. Una cantidad de escuelas cada vez mayor buscan obtener financiación para diseñar entornos de aprendizaje flexibles. Poder acomodar los bancos de los estudiantes en filas para las clases y también agruparlos de a dos, cuatro, cinco o más para que puedan trabajan en proyectos colaborativos es el primer paso para crear un salón de clases activo y flexible. Además, debe haber áreas más pequeñas que sean tranquilas para los que estén haciendo trabajo individual. El salón de clases puede y debe proporcionar un entorno de aprendizaje flexible que se adapte a las necesidades de todos los estudiantes.

Sí, la enseñanza diferenciada implica más trabajo para los profesores, y sabemos que ya están muy ocupados.

No, la enseñanza diferenciada no es una moda, un capricho, ni otra cosa que hay que ponerse a hacer. Afecta el aprendizaje de los estudiantes y sus resultados académicos de forma positiva. Toma la palabra de Carol Ann Tomlinson para ello.

Pasos prácticos para la enseñanza diferenciada

Al igual que con cualquier otro concepto, la teoría suena bien, pero ponerlo en práctica ya es otro cantar. Por eso, aquí presentamos algunos pasos prácticos para poder lograrlo. Están enumerados, pero el orden no es definido.

Paso 0: Comprender la parte teórica. Lee todo lo que puedas acerca de cómo aprende el cerebro humano, las preferencias de aprendizaje y las inteligencias múltiples, y sobre los diversos tipos de evaluaciones. Si quieres implementar la enseñanza diferenciada, primero debes saber cómo aprenden tus estudiantes y cuál es la mejor forma de evaluar su aprendizaje.

Paso 1: Evaluar a los estudiantes. Evalúalos de manera formal y ten en cuenta los estándares del nivel de grado. También debes evaluarlos para determinar sus niveles de habilidad, sus preferencias de aprendizaje y sus intereses. Las evaluaciones son la base de la enseñanza diferenciada.

Paso 2: Desarrollar un pan. Considera todo lo que sabes sobre tus estudiantes y piensa en todas las formas en las que puedas diferenciar el contenido, el proceso, los productos y el entorno de aprendizaje. No olvides crear un plan realista. Si no puedes reemplazar bancos fijos por otros móviles, no hay mucho que se pueda hacer para diferenciar los entornos de aprendizaje, por ejemplo.

Paso 3: Definir los criterios de aprobación para el aprendizaje en tu enseñanza diferenciada. Corrobóralos con los estándares nacionales y busca apoyo de otros profesores. Involucra a tus estudiantes en este proceso para poder establecer un objetivo común y dejar en claro qué es lo que deben hacer para aprobar la clase.

Paso 4: Diferenciar y monitorear. Prueba con las actividades que ya han dado resultado (¿recuerdas los problemas de fracciones?), los acuerdos de aprendizaje (aquí hay un ejemplo), o los tableros de elección.

Paso 5: Evaluar a los estudiantes otra vez. Una variedad de técnicas de evaluaciones puede incluir álbumes digitales, instrucciones, evaluaciones basadas en el desempeño, mapas de conocimiento, y mucho más. Elige la forma más apropiada para cada estudiante. Y no ignores sus comentarios.

Paso 6: Adaptar la enseñanza. Seguramente detectarás detalles que no son perfectos, y tus estudiantes, también. Lo mismo pasará con aquellos que sí funcionen. Así que conserva lo que funcione y cambia lo que no funcione.

Paso 7 al 100: Repetir. Puedes reemplazar el 100 con cualquier otro número que quieras. O vuelves a comenzar a partir del Paso 4, o vuelves al Paso 0, pero sigue diferenciando la enseñanza. Y, como probablemente les digas a tus estudiantes, la práctica hace la perfección.

Conclusión

La enseñanza diferenciada no viene con una fórmula única para el éxito. Cada salón de clases es diferente, y cada profesor tiene muchas opciones. La instrucción diferenciada significa que debes cumplir con los estándares al mismo tiempo que les proporcionas a los estudiantes experiencias de aprendizaje personalizadas y que debes aprovechar los cambios y la flexibilidad, pero saber cuándo parar o dar un giro. El objetivo final de la enseñanza diferenciada es crear y formar un entorno de aprendizaje que satisfaga las necesidades educativas de los estudiantes y que lleve a cada uno de ellos por su propio camino al éxito.

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