El concepto de enseñanza personalizada está vinculado al aprendizaje personalizado como las dos caras del proceso educativo actual. Por lo tanto, la personalización puede considerarse desde dos perspectivas: la del profesor y, por otro lado, la del estudiante.

Estas dos perspectivas tienen puntos en común, pero creo que es importante diferenciarlas, principalmente porque la educación no es unidireccional. El proceso incluye tanto el aprendizaje como la enseñanza, con diferentes responsabilidades atribuidas a ambos protagonistas: el profesor y el estudiante. Ambos deben tomar medidas firmes y activas para alcanzar el mismo objetivo: educar la mente para enfrentar los desafíos de nuestra sociedad.

Existe una gran cantidad de bibliografía sobre el aprendizaje personalizado que se centra en cómo un estudiante puede ser un participante activo del proceso educativo. No obstante, quiero abordar qué implica la enseñanza personalizada en un enfoque de dos partes del tema. Primero, en esta publicación, hablaré sobre el rol de los profesores, y la conexión que tienen con sus estudiantes y compañeros que podría facilitar la enseñanza personalizada en la educación. La próxima, me centraré en las herramientas y los recursos que pueden usar para alcanzarla.

¡Comencemos! Los educadores siempre deben recordar estas tres cosas:

1. Conoce tu rol y hazlo propio

A partir de la transición de una enseñanza liderada por el profesor y con el profesor en el frente, los profesores han tenido dificultades para encontrar su propio lugar y valor en el salón de clases. Nuestro rol ha cambiado de ser la principal fuente a la que acudir para obtener información a ser un simple facilitador en la propia búsqueda de conocimiento de los estudiantes, de un factor de decisión a consejero, de alguien que habla a alguien que escucha.

Algo es seguro: tenemos que alejarnos de ser un sabio en el escenario y convertirnos en un guía al costado del camino. Esto nos dará un doble rol de orientador y asesor, mientras los estudiantes adquieren una posición central y tú los guías desde el costado. Sé que esto no es sencillo, especialmente para aquellos acostumbrados a la enseñanza tradicional, pero tu aporte, incluso desde un lugar diferente, es fundamental para el éxito de todos los estudiantes.

No significa que estés en contra de los requisitos estándar de la enseñanza, sino que los interpretas de otra forma. No obstante, esto implica que tienes cierto conocimiento del sistema educativo, y que creas tu propia estrategia y enfoque. Además, debes estar preparado para fallar y aceptarlo como parte del proceso. Es posible que no tengas éxito a lo largo de todo el camino ni en todo momento, pero tus estudiantes valorarán tu deseo de ceder tu tiempo y espacio en el salón de clases para que ellos alcancen su potencial.

Después de haber implementado estos nuevos hábitos, descubrirás incluso otro de tus roles que siempre tiene relevancia: proveedor de retroalimentación y facilitador. Independientemente de los cambios que puedan producirse en el proceso de enseñanza, los aprendices necesitan retroalimentación para validar sus esfuerzos. Les permite tener una visión realista y fomenta el crecimiento personal. La retroalimentación de los compañeros también es útil para este crecimiento, porque les ofrece una sensación de responsabilidad y empatía al mismo tiempo.

Habiendo dicho todo esto, antes de consagrarte a las necesidades de tus estudiantes, debes conocer quién eres y cuál es tu postura como profesor.


Más información: El papel actual del profesor en el aula


2. Conoce a tus estudiantes

Una vez que tengas claro los diversos roles que desempeñas en el salón de clases, puedes centrarte en tus estudiantes y en cómo hacer que el aprendizaje sea relevante para ellos.

No podemos esperar que los estudiantes respondan de manera eficaz a nuestras solicitudes sin estar al tanto de sus conocimientos previos o las habilidades que poseen, sus preferencias de aprendizaje y qué los motiva a aprender.

Los estudiantes retienen con eficacia la información de diferentes formas: algunos descubren que las pistas visuales son realmente útiles, mientras que otros necesitan asociaciones prácticas. Tampoco debemos olvidar que provienen de diversos contextos sociales y tienen sus propias habilidades e intereses.

Los profesores no deben asumir que una forma de presentar los hechos o de evaluar puede ser universalmente relevante para todos los estudiantes. Esto implica que tenemos que aceptar que un único enfoque no funcionará.

Si bien en salones de clases más grandes es más difícil saber con exactitud qué funciona para cada estudiante individual, una ligera variación en la metodología de enseñanza será suficiente. O bien, si quieres ser más puntual, puedes involucrar a los aprendices en cada paso de la enseñanza (incluida la evaluación), pidiéndoles sugerencias y soluciones sobre cómo quieren aprender y ser evaluados.

Al hacerlo, asumen la responsabilidad por su propio aprendizaje, y se sienten más involucrados y motivados durante todo el proceso. De esta forma, surge un nuevo rol para ti como profesor: “conserje”, un asistente dispuesto a ayudarlos a acceder a la información y las experiencias para satisfacer sus necesidades.


Más información: Por qué todos los educadores deberían considerar la enseñanza diferenciada


3. Ten claro que no estás solo

A menudo nos sentamos en un salón de clases repleto de estudiantes sin la asistencia de un compañero y sintiendo el peso de la responsabilidad sobre los hombros. Pero, tener una cultura de camaradería en tu escuela o incluso pertenecer a comunidades de profesores te dará tranquilidad y la sensación de que no estás solo.

Esa sensación es la misma que deben tener los estudiantes. Ellos quieren que se los escuche. En este caso, tú eres quien tiene la autoridad para proporcionar un entorno de aprendizaje que promueva la colaboración, la experimentación y la exploración para ellos, sin temor de tener una opinión propia, donde enfrenten problemas de la vida real y elaboren soluciones creativas.

Trabajar juntos en proyectos o asignaciones en línea hará que sientan más empatía y contribuirá a que surjan comunidades de aprendizaje que favorezcan el desarrollo de las habilidades del siglo XXI.

¡Sigue conectado!

Los profesores y estudiantes tienen su propia parte de la responsabilidad en el proceso educativo. Hoy, hablamos sobre el modo en que los valientes profesores deben dejar de lado su instinto de control y dar a los estudiantes la posibilidad de demostrar quiénes son, qué saben y cómo quieren demostrarlo. Esto no puede lograrse hasta que los profesores entiendan los diversos roles que desempeñan en los salones de clases.

La próxima, exploraremos tres pasos más para ofrecer enseñanza personalizada: flexibilidad, interactividad y autenticidad. ¡Así que sigue conectado!

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