Como profesor del siglo XXI, hay muchos factores que debes tener en cuenta cuando se trata de tus clases. Probablemente recuerdes cuando ibas a la escuela y aquellos profesores que lograban crear un entorno agradable donde todos se sentían cómodos y dispuestos a participar en los debates.

Crear un entorno inclusivo requiere cierta planificación que luego puede contribuir a la retención y el éxito de los estudiantes. Quizás ni siquiera seas consciente del hecho de que algunos estudiantes se sienten marginados. Por lo tanto, cuando implementes estas estrategias, debes tener en cuenta la religión, los entornos de bajos recursos, las discapacidades del desarrollo, no poder aprender por un motivo u otro, etc.


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Como más y más escuelas tratan de mejorar las habilidades de los profesores para crear entornos más inclusivos donde todos puedan aprender y progresar junto con sus compañeros, este es un buen momento para cambiar la manera en la que enseñas, ya sea en línea o en persona.

5 estrategias para hacer que tus clases sean más inclusivas

Un salón de clases inclusivo ofrece un entorno de aprendizaje cómodo donde no hay limitaciones. Los estudiantes no tienen miedo de dar su opinión, sin importar las capacidades que puedan tener. Estas estrategias hacen que la integración social sea un tema más fácil, y elimina las etiquetas y los obstáculos.

Los niños progresan en entornos en los que no se sienten ridiculizados, castigados ni rechazados por expresar sus opiniones. Si bien la empatía y el respeto mutuo son esenciales en cualquier salón de clases, la colaboración sigue siendo una de las habilidades principales que los estudiantes del siglo XXI deben desarrollar.


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Como todas las personas y clases son diferentes en términos de necesidades y preferencias personales, no puedes seguir en realidad un enfoque estandarizado. Sin embargo, vale la pena probar estas estrategias, ya que pueden adaptarse fácilmente a cualquier tipo de clase.

  1. Promover un salón de clases positivo

    Un entorno positivo tiene un impacto directo en la participación y el aprendizaje de los estudiantes durante todo el año. El primer día de clase es una excelente oportunidad para hacer sentir a todos bienvenidos, independientemente de su situación económica, religión u origen étnico.

    Puedes planear llegar diez minutos antes y saludar a los estudiantes uno por uno. Esfuérzate por recordar los nombres y haz preguntas informales que no estén necesariamente relacionadas con la escuela. Esto podría generar conversaciones más profundas y relaciones más sólidas durante el año académico. Si bien el respeto es importante en todas las clases, la sensación de conexión personal aumenta el entusiasmo por participar en clase.

  2. Prestar atención a los estudiantes que no se comportan bien

    Cuando un niño no se comporta bien, escribir su nombre en la pizarra no es una buena manera de proceder. Es una manera poco considerada de lidiar con el problema, ya que le hace sentirse diferente del resto. Escribir su nombre en una hoja le hace saber que no se comportó bien y le da tiempo para pensar en sus acciones, incluso si no lo demuestra.

    Cuando escribes el nombre en la pizarra, lo haces visible para todos, le haces pasar un mal momento y es posible que no cambie su comportamiento. El nombre seguirá en la pizarra, independientemente de que empiece a comportarse bien o no. Es una forma de humillación, en especial para quienes les cuesta concentrarse en clase.

  3. Alentar las interacciones entre los estudiantes

    Cuando se sienten conectados socialmente con sus compañeros, tienden a disfrutar su tiempo en la escuela. Las escuelas pueden apoyar los esfuerzos de los profesores de crear conexiones brindando oportunidades para que los estudiantes se conozcan e interactúen. Algunas estrategias incluyen ayudarles a aprender los nombres de los compañeros o darles la oportunidad de moverse en el salón de clases e interactuar con quienes normalmente no lo harían.

    Habla con ellos antes de hacer cambios y explícales que intentas que interactúen con quienes tienen diferentes experiencias de vida o que provienen de diferentes contextos. Esto puede lograrse incluso al aprender en línea a través del sistema de gestión de aprendizaje (LMS). Puedes crear foros o lecciones especiales en vivo donde todos puedan compartir información sí mismos.


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  4. Asegurarse de que las excursiones sean accesibles

    La tentación de ir de excursión es genial, en especial si pensamos en cuánto disfrutan los niños. Sin embargo, hay ciertas circunstancias en las que habrá más perjuicios que beneficios. Tal vez no tengas estudiantes con discapacidades visuales, pero podrías tener un estudiante con alguna fobia o con problemas de rodilla. En ese caso, subir 400 escalones para llegar a un monumento famoso está descartado, como así también una cueva angosta que planeabas explorar.

    Al comienzo del año, puedes indagar para ver cómo se sienten al respecto. Si no, podrías buscar maneras alternativas para ir de excursión. Realizar excursiones virtuales o visitar el museo local podría funcionar muy bien.


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  5. No comparar el progreso de los estudiantes

    En términos de aprendizaje, no es ningún secreto que todos los estudiantes son diferentes. Algunos pueden comprender las lecciones más rápido, mientras que otros podrían necesitar mayor explicación. Como si esto fuera poco, el proceso de evaluación también debería basarse en la preferencia personal. Dales la libertad de elegir cómo prefieren que se los evalúe. Podría ser una prueba escrita, un blog, una presentación en PowerPoint, un video o un póster.

    Cuando tengas los resultados de su trabajo, intenta no compararlos. Después de todo, el aprendizaje es un recorrido, no una competencia. Algunas preguntas clave podrían ser “¿puedes obtener un mejor resultado que la última vez?” o “¿qué cambió desde que empezamos a aprender sobre este tema hasta ahora?”.

Conclusión

Como ya se mencionó, no existe un único enfoque que puedas seguir para que tus clases sean más inclusivas. En su lugar, deberías centrarte en cada necesidad individual e intentar crear relaciones sólidas con los estudiantes. Intenta conocer a tus estudiantes de manera personal y haz que todos se sientan cómodos para hablar y expresar sus ideas tanto durante la clase como en el recreo.

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